lunes, 29 de junio de 2009

lleva lleva - pisa pisa.



Avance avance... ya pe amiguiiiiita, hay sitio a la mitad, avanza pe amiguiiiiita. Haga sitio pe amiguiiiita, colabore...
Se me ocurrió que podría ahorrar unos soles subiendo a un micro que va directo a mi casa. Y además de eso me gané un sauna, flexiones y hasta una clasesita de baile.
A la entradita dice, en un sticker cochino y que se esta despegando todo el tiempo: capacidad de aforo... 30 personas (por poner un ejemplo). Bueno habíamos 60. La señora sobre la cual estaba inclinada ponía muchas caras (de desagrado principalmente), tanteé el culo del señor que estaba de espaldas a mi (inclinándose también seguramente), me arrimé muchísimo y casi asfixio a una niñita asustada pegada a la falda de la mamá que parecía estar muy acostumbrada a ese trajín y finalmente me balanceé en los tubos del micro como una strip dancer bien amateur.
Y cuando por fin veía que el señor cobrador abría la puerta y todo mi pelo le daba en la cara a la señora de las mil caras sobre la cual estaba yo inclinada, cierto alivio me recorrió al pensar que una o tal vez un par de personas bajaría y podría yo dejar de bailar con los tubos de sostén. Todo lo contrario chola! Sube sube ... lleva lleva... dos más al calabozo... y dos más dos cuadras después avance pe amiga al fondo hay sitio, como pa poder cerrar la puerta, porque el pobre chico de los pasajes andaba ya con medio culo fuera del vehículo. Cuando se cerró la puerta comenzó el sauna, siguieron las flexiones de brazos cuando uno de los "al fondo hay sitio" decidió bajar con 80 paquetes y literalmente tuve que ir colgada del tubo encima del asiento del señor de adelante, sobre las escaleras y la pista, con la puerta a medio abrirse porque había un mono colgado que no dejaba que la puerta se quedara tranquila.
Entonces empezó el baile de salón, una mezcla del Danuvio Azul con quiere magasoleeeeena legusta lagasoleeeeeena que yo protagonizaba entre las escaleras y los primeros asientos, pero ya sin palo de striper porque otra muchacha me lo quitó y se puso a bailar ella solita no más.
Bailé hasta 2 minutos antes de llegar a mi casa, que por poco me botan para que pueda bajar todo el resto de al-fondo-hay-sitio, felizmente me agarré bien fuerte de un tubo y nadie me pudo mover (por lo menos no más de lo que se mueve un saco de arena en un gimnasio).
Y después dicen que le Perú progresa. A mi con cuentos.

2 comentarios:

MARTHA THORMAN VON MADERS dijo...

Maravilhoso! seu blog é marcante.Já linkei você.
Um abraço

sathya dijo...

eres bienvenida cuando quieras, reina.