miércoles, 30 de septiembre de 2009

transporte público.


Luego de un día tan atareado y de tanto moco y una vez depositada la familia en compañía de más seres queridos, tocó regresarme a casa. Pobre diabla como soy, tuve que pagar solo un sol para regresar en micro a mi casa. Y aquí la aventura.
Pasó la línea verde A todoArequipatodoLarcotodoBarrancoChorrillosHuaylaaaaas y siendo bus gigante, que definitivamente te da más confianza que las custer del Chama que se caen a pedazos con tanto hoyo que hay en Lima, me trepé. Hora punta, estaba lleno. Llenísimo. Explosivo casi. Pisé el primer escalón y se cerró la puerta aplastándome el culo, el zapato y la cartera. Felizmente un alma caritativa gritó aaaaabreatraasssssn y logré así liberarme y salvar mi zapato. Absolutamente ni una cabeza más entraba en esa masa de gente, entre apestosa y no, apuradísima por llegar a la casa ya sea colgado de la puerta o del techo del vehículo.
Naaaaa, una cuadra después el responsable conductor paró para dejar subir más pasajeros. Menos mal que reaccioné a tiempo y logré coger a uno del polo, como cuando amenazas a alguien en una mecha de cantina y lo agarras del cuello de la camiseta, porque ya se me iba para la pista a los mil km/h que aceleraba el condenado, salvándolo así de una muerte segura y descalabrada. Una vez todos a salvo, comenzó la danza.
Fue una especie de perreo masivo chacalonero, sobre todo cada que pasábamos por un rompe-muelle; cómo te explico que no tenía necesidad de cogerme de las barras de metal para no caerme de narices contra el piso principalmente porque no había un solo espacio en el suelo del autobús que estuviese despejado, además la mujer de adelante y el hombre de atrás que se pasó el camino con el brazo incrustado en una de mis nalgas me servían como amortiguadores para cualquier posible golpe o abolladura. Los rulos de la de adelante no más me hicieron un poco mierda las córneas con cada movida reaggetonera de cabeza que se mandaba, pero así es la vida y así es Lima, qué le hacemos. Un poco más adelante bajaron dos y subieron cuatro. Luego bajó el cobrador a marcar tarjeta y subieron tres... más el cobrador que regresó y se clavó entré los pasajeros.
Llegando al parque de la municipalidad de Barranco, alguien decidió darnos un respiro a todos y apretó el botoncito para bajar. Ni mierda dije, es ahora o nunca y ya me preparaba para un clavado perfecto contra el concreto porque una vez abierta la puerta era un hecho que saldría disparada del montón como una flecha, pero unas 10 personas se acumularon en la entrada y me recibieron casi en brazos, como en un concierto de rock ochentero.
Así fue como llegué a salvo a la vereda y el bus partió nuevamente con unas 20 personas más en su interior (menos dos que bajamos), con la puerta trasera entrecerrada porque probablemente le pellizcó el poto a algún otro eventual viajero.
Prendí un cigarro y se me acalambró la pierna izquierda, así que llegué caminando las 4 cuadras que faltaban hasta mi casa coja, aturdida y con una tos de perro que bien merecido me lo tengo por ser adicta al tabaco, vicio perverso.
En casa ya pude tomar aire y un Urbadan por lo que la mano ya no me tiembla del susto y mi calambre misteriosamente ha desaparecido.
Ya pues Dr. Castañeda Lossio, está bien que el Perú avance pero no con el riesgo de llegar a casa con un traumatismo encéfalo-craneano o sin un zapato. Y nuestro transporte metropolitano para cuando ah?

2 comentarios:

webero dijo...

Castañeda decía q el Metropolitano iba a estar para Enero, para inaugurarlo en el Aniversario de Lima, luego por los retrasos, cambio de Fecha hasta abril,,, asi que quizas tengamo que esperar algo mas,,, habrá que tener paciencia,,,

saludos,,,,

Jose Omar dijo...

Lo mas seguro es que estara listo el 30 de marzo del 2010.
Lo siento, tu tìo ya descansa en paz.
Cuidate, besos.