viernes, 2 de octubre de 2009

mamá.

Este no es un post muy cague de risa que digamos. Lo escribí hace dos millones de años creo. Y lo quiero hacer público por si mamá lo quiere leer.

Hola. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que te vi; tantísimo tiempo que solo te he visto en mi recuerdo. Un día te fuiste y no volviste más, porqué? No me avisaste que no volverías, no me dijiste a dónde te ibas a ir; a dónde te fuiste? A otro país? A otra dimensión? Dónde estas? Te he buscado por el mundo entero y no te he encontrado; te fuiste sin dejar rastro y me rehuso a creer q ese polvito gris que cargué entre mis manos en una cajita de madera y que luego posé dentro de un hoyito en la tierra seas tu. Tu no estás ahí dentro no? Pero porqué te fuiste mamita? Tu me dijiste que estarías siempre a mi lado, que no me dejarías nunca, yo me acuerdo, lo prometiste. Papá me dijo que te fuiste al cielo; no le creí. Es verdad que estas en el cielo? Porque he mirado durante días, semanas, tantas que ya se cuentan como años y no te he visto por ninguna parte, solo nubes, celeste y un vacío inmenso que se complementa a la perfección con el interior de mi corazón. Acaso eres un angelito mami? Porqué no vienes a visitarme? Me gustaría verte de nuevo y sentir el calor de tu mano acariciando mi carita y el suave susurro de tu voz apaciguando mis temores.

A veces te veo entrando a mi cuarto, como cada mañana de domingo, con la misma sonrisa de siempre en el rostro y con aquel brillo en tus ojos capaz de iluminar el mas oscuro de los rincones. Tu, radiante, sonriente, con el típico azafate de domingo entre tus manos. Un pancito, un juguito, todo con una sonrisota que me alegra el resto del día… y sabiendo que no me gusta desayunar, me dices q me hace bien, que lo hiciste con mucho amor y con los ojos llenos de dulzura, te sientas a mi lado y me cuentas alguna de las mil y una historias espectaculares que viviste y que siempre me dejan con la bocota abierta. Es gracioso porque sin darme cuenta ya terminé mi desayuno y tu, satisfecha y aún sonriendo te llevas el bendito azafate dominguero y sales por la misma puerta por la que entraste. Y luego me despierto en el mundo real, y maldita sea la luz que ilumina mis ojos y me obliga a abrirlos con el resplandor de la mañana! Veo tu cuarto vacío y me doy cuenta que esa mañana tampoco vas a entrar para que descarada pero muy graciosamente me obligues a tomar ese desayuno que siempre me niego a probar. Y entonces te extraño y te vuelvo a preguntar, con mi voz, con mi mente y con mi corazón, dónde estas mamita? No hay respuesta…

A veces te veo abrir la puerta de mi cuarto calladita para no despertar a papá, y en medio de la oscuridad te acercas a mi cama y me dices bien despacito “una Cocacolita?” porque sabes que no estoy durmiendo, porque sientes que en esa penumbra de las 2 de la mañana no puedo dormir y quieres aprovechar el momento y enseñarme algo mas de la vida o contarme otra más de la interminable gama de hitorias fantásticas que tienes. Yo te sigo, entre tropiezos y risas disforzadas, shhh, llegamos a la cocina medio a escondidas, como dos amiguitas de la infancia que saben que están fuera de la cama pasada la hora de dormir. Y entonces nos sentamos en la mesa de la cocina y me cuentas que un día viste un túnel de colores larguísimo, con un resplandor a lo lejos que te obligaba a buscarle final. Y me cuentas que sentías paz y que eras plenamente feliz, pero que luego despertaste porque todavia no era el momento y porque el doctor que te hizo regresar tenía cara de actor de cine, churro como el solo me dices tu y nos reimos a carcajadas, tu y yo y entonces despierto de nuevo, a la media noche, pero tu cuarto sigue vacío, como desde una mañana hace más de 6 años y entonces te extraño terriblemente otra vez.

Te necesito aquí, mamita, porqué no estás como me lo prometiste? Agudizo mi oído e intento escucharte por si estás cerca llamando mi nombre, y agudizo mi vista y trato de ver más allá del cielo por si estás ahí arriba haciéndome señas con las manos. Pero por más que intento no te veo, no te encuentro.

Y entonces me acuerdo que un día alguien vino a decirme que habías muerto. Y entonces entiendo porqué tu cuarto siempre está vacío y porqué por mas que te busco no te encuentro y porqué ya no te veo. Y recuerdo que vivo para olvidar todo eso. Vuelvo a soñar y te llamo por teléfono, llamo al cielo, pido que te busquen en tu nube, me pasan a mi mami porfavor? hasta que abro los ojos y me avergüenzo por la ridiculez de mi pensamiento. Me quedo callada, estatica, llorosa, adolorida y muy muy confundida.

Entonces me acuerdo del último día que te vi, y se forma un nudo en mi garganta. Tan chiquitita, tan palidita, tan frágil, ya sin tu sonrisa de siempre, ahora con una mueca en su lugar, creyendo poder engañarme con la sonrisa mas falsa del mundo. Tus ojos han perdido el brillo que solían tener y en su reemplazo aparece un profundo vacío en el cual me sumerjo y por poco me ahogo. Y te abrazo, así de chiquitita como estás, sabiendo que algo anda mal y que desde ese momento mi vida no va a ser la misma y tu te vas prometiendo volver, como siempre y entonces me veo ahora, en este momento, 85 mil días despúes aún esperando tu regreso. Y esque me falta tanto por saber, tanto que tengo que aprender de ti… todo lo que me enseñaste mamita, todo lo recuerdo, por ejemplo, no odies sathyasina, no guardes rencor en tu corazón, con amar no pierdes nada y sin embargo lo ganas todo, me decias tu. Me enseñaste a decir siempre la verdad, se honesta sathya, aunque la mentira no duela, dar es mejor que recibir y no hay que temerle a la muerte, en su lugar debemos estar agradecidas por la vida, sathya, tienes tanto por vivir, vive, hijita, vive y se feliz, me decias, feliz feliz feliz, asi me decías todo el tiempo.

Aquí estoy mamita, recordando tu sonrisa y tus palabras, esperandote todavía pero no te veo llegar. Estoy llorando porque no estas porque te vi partir hace tanto… y todo este tiempo despues no he sido capaz de soltar tu mano y me he quedado con un pie adelante, listo para correr detrás de ti. Ven mami, hablame, abrázame, haz que se vaya el dolor, sonríe y asústalo dile que aquí no lo queremos, aquí solo queremos estar las dos y no hay lugar para el. Llueve. El cielo llora conmigo, lo ves mami? Está llorando porque también siente tu ausencia y es solidario y siente mi tristeza y me siente perdida, tan sola como estoy, tan sola…

Es esa tu voz? Eres tu quién me habla? Eres tu mamá? encontraste el camino de regreso? Dónde estas? No puedo verte pero te escucho y además te siento cerca… viniste con la lluvia? Con el viento? Aquí estoy mamá ven! Quédate para siempre o llevame contigo a visitar los lugares que has conocido. Te escucho a la perfección dime qué necesitas yo te escucho, te escucho….

“Aquí estoy mi amor, nunca me fui. Jamás lo haría y no me iré hasta que no pueda llevarte conmigo. Soy todo, la lluvia que baña tus lágrimas cuando tus ojos se humedecen hasta el desbordamiento, soy el mar que juega contigo ondulante a tu alrededor, soy el viento que lleva el eco de tu amor al sinfín del mundo, soy el calor que te abriga en las noches de frío soy la estrella mas brillante del cielo negro de la noche que guía tus pasos con el esplendor de su luz, soy la sangre que circula por tu cuerpo, el amor que te rodea, el tiempo que pasa a tu lado, segundo a segundo, soy el pañuelo que seca tus lágrimas cuando estás triste, soy esa vocecita que te sopla el camino cuando te estás alejando del sendero correcto, soy cada palabra de amor que sale de tus labios, el eco de tu voz en el cielo, soy el cielo, que cubre tu cabeza y te sigue a donde vas, soy yo, mamá, parte de ti, estoy en un rinconcito de tu corazón que tu misma reservaste para mi, y estoy contigo cada fracción de segundo de tu vida, llorando si tu lloras, riendo si tu ries, soy tu, jamás me fui y no lo haré porque te amo”.

Siguen cayendo lágrimas de mis ojos, mami, atraidas por la gravedad e impulsadas por la monumental alegría que ahora inunda mi alma y mi corazón, donde ahora se que estas tu, y por eso quiero darte toda la alegría que siento porque yo también te amo, pero ya no te extraño porque resultaste ser una parte de mi. Te busqué por la Tierra y por el espacio y te encontré en el único lugar donde no se me ocurrió buscar: en mi.

3 comentarios:

Serendipity dijo...

No sabes, no tienes una idea de como puedo haber sentido todo lo que sientes con este post, no he parado de llorar desde la primera linea hasta ahora.

Yo aun tengo a mis dos papás, pero si algun dia alguno me faltara, creo que volvería aquí a leer tu post.

Si algun dia necesitas de alguien, ya sabes donde estos,

Besos inmensos,

María Carla dijo...

Es lo más lindo, tierno, triste todooo q he leído en mi vida, me ha estremecido, me ha hecho llorar a escondidas en mi trabajo, has hecho q reflexione sobre mi mami, gracias x compartir esto..

Un abrazooo muy sincero.

Temporary Insanity dijo...

Wah! yo no he llorado porque estoy en público y después se me corre el maquillaje (?)
Pero una que otra lagrimita se escapó, tener mamá y luego perderla, qué así tan doloroso, nunca lo he pasado; pero mi mamá si, siempre me describe los sentimientos que has plasmado aquí, lo puedo entender, pero jamás vivir, espero jamás vivir esa soledad, aunque sé que un día llegará, quisiera renunciar a este destino (si es que eso existe) para poder renunciar a eso tan horrible.
Yo creo que sea en dónde estén tus dos mamás, te están mirando y cuidando *-*