viernes, 18 de diciembre de 2009

daddy.

Un día vino daddy a mi oficina y me dijo: me van a nombrar miembro asociado de la academia peruana de medicina. Yo dije ah qué paja (una más pero eso no le dije) y nada pues, seguí trabajando.
Ya como a la semana le dije a mi papá oye y cuándo es eso de la academia de medicina interna ah? Y pucha de donde miércoles habré sacado yo medicina interna si de lo que se trataba era la Academia Nacional de Medicina. Esa que tiene más de mil años, que existió antes del Colegio Médico del Perú, antes que el Ministerio de Salud, poco más y te digo que la fundó el mismísimo Hipócrates, pero ya sería comenzar a exagerar el asunto.
La cosa es que mieeeeeeeeeeeeeerda. O sea, yo te digo, hace como 2 años lo hicieron académico de número de la Academia Peruana de Cirugía y casi se me sale el corazón por la boca del orgullo con la presentación que le hicieron mencionando muchos de sus logros, porque todos habría sido motivo de amanecida general en el Colegio Médico del Perú.
Esta vez la presentación fue más corta, se integraban 5 médicos y no había tiempo para tanto discurso, pero la sensación fue idem. Los desconocidos de adelante voltearon a felicitarme ni bien le dieron su medalla, los de atrás se adelantaron para hacer lo propio, con cuanto médico renombrado que me cruzaba pasaba lo mismo, felicidades por tu papá, felicidades por tu papá, felicidades por tu papá. Y yo cómo te explico que necesitaba urgente una cajita de Kleenex!!!
Definitivamente este ha sido el momento más orgulloso de mi vida. No pude alzar más la cabeza, no pude sacar más pecho, no pude llorar más de alegría y satisfacción que ayer en la noche.
Incluso ahora cuando lo recuerdo se me hace un nudo en la garganta y se me nublan los ojos con lágrimas. Y lo que más me preocupa es que daddy todavía puede hacer y lograr mucho más, y ahí si no se cómo hago para no morirme de la felicidad, te imaginas????

2 comentarios:

Cesarolo dijo...

Sathya, te repito lo de hace un rato FELICITACIONES!!! en 30 años te veremos ahí!!! y yo seré un gurú de la RSE jajaja

Damian dijo...

¡o cuanto orgullo!, que chévere tu papi, es cosecha de su esfuerzo, que buen ejemplo tienes en él-