lunes, 30 de agosto de 2010

Fiorella.

Ay no sabes lo que me han contado ahora! Me han hablado de mi mamá!!! Qué lindo qué lindo! Te cuento ya?
Tengo una vecina a la que conocí cuando tenía cero años. No es Lorena, es más bien la hermana de otra nenita que jugaba conmigo cuando era bebé. Debe tener la edad de mi prima querida que antes me cargaba en brazos y hoy me lleva de juerga, o sea que llevarme bien con ella no es nada difícil, sobre todo porque es un amoooor!!!
Bueno, esta chica y su familia con su hermanita más, se mudaron cuando yo tenía algo de 5 años y ya de casada volvió a vivir a la misma casa de su infancia donde cría a sus hijos regios como hacían sus papis con ella cuando ella tenía esa edad. En fin, la cosa es que si bien no somos "las vecinas", de vez en cuando conversamos, nos encontramos por ahí una que entra la otra que sale, total, la he visto desde que tengo uso de razón.
Contándote un poquito de esta mujer, pues te diré que es reeeeeeeeeeegia, una fotógrafa de primera además, excelente madre que sale a jugar con sus hijos los fines de semana aquí no más al patio del condominio. Simplemente es de puta madre.
Bueno ella, me acaba de contar una de las costumbres más maravillosas de mamá Fiorella. Ella era muy chiquita cuando mamá Fiorella vivía aquí con daddy, pero eso no quitó que esa maravilla de mujer que fue mi madre la marcara de por vida. Recuerda ella, que cuando daddy salía a trabajar en las mañanas, veía a su magnífica esposa salir a acompañarlo todo el recorrido hasta la puerta del garaje, desde donde le decía adiós y probablemente más adelante esperaría su regreso.
Mamá Fiorella, salía simplísima dentro de su incomparable belleza, con un moño hecho entre que como quien no quiere la cosa y soy demasiado hermosa para que algo me quede como quien no quiere la cosa. Salía con sus túnicas, esa fue la palabra que usó, quién sabe si esa túnica era su pijama o uno de sus extraordinarios vestidos de flores que tanto la caracterizaban, irradiando dulzura en el camino.
Talia me contó esto como un recuerdo grato, un episodio fantástico de su vida, algo tan simple la llevó a admirar a esa señora que salía todas las mañanas a despedir a su esposo, iluminando la vereda con su sencillez. Probablemente mamá Fiorella ya estaba enferma en ese entonces, pero eso no impedía que derrochara ese carisma que atrapaba a quien la veía, así fuera de lejitos.
Cómo añoro haber conocido a ese ángel, recordar su sonrisa, sus vestido-túnicas, su simplicidad escondida entre tanta maravilla de mujer... pero deberé conformarme con fotos, recuerdos ajenos y el hecho de haber sido parte de ella alguna vez en mi vida, cuando me cargó 9 meses en su pancita.

3 comentarios:

Temporary Insanity dijo...

Wah! qué linda entrada *-*
Igual entiendo en parte esa añoranza (de lejooos) porque la mamá de mi mamá también murió cuando ella era bebecita y siempre que le cuentan algo de mi abuela se emociona toda y se queda con esa añoranza de haberla conocido sin conocer.

Autumn Shade dijo...

Que foto tan linda!!! Tu mamá era hermosa!!

Mu.- dijo...

oh, qué linda entrada. me encanta porque la escribes sonriendo.

ps. lindo vestido.