viernes, 10 de septiembre de 2010

metropolitano rulea maaaaaal!!!

Si hay algo que me enorgullece de mi es que cuando cometo un error lo acepto. Hace unos meses me estuve quejando acerca del bendito Metropolitano y el caos que ha generado, más que nada en mi pobrecito Barranco, no saaaaabes los cráteres que hay que vadear a diario, el tráfico insoportable a cualquier hora del día, la polución que estás obligada a aspirar cada que sales a la calle, la cantidaaaaaaad de cobradores irrespetuosos que pasan a diario por la avenida y que hay que soportar. Es que no saaaaaaaaabes lo que es.
"Hablé" sin conocimiento de causa la verdad, es más, ahí mismo te digo que nunca me había subido al bus, todo lo que te conté fueron críticas que le escuché a mucha gente. Además andaba recooontra picona porque me han destruido toda la maravilla que es ese distrito, lo han manchado con choferes ineptos que se paran en la mitad de la pista y literal, esperan 3 minutos sin dejar pasar a nadie para hacer subir a un grupo de 10 personas que se demoran una eternidad porque están esperando a la amiga cojuda que se encerró en el baño para maquillarse. Esto me pasó hace unas semanas, yendo a Miraflores.
Pero cuando fui a Mistura debí tragarme toda la mala vibra y aceptar que fue un craso error criticar sin conocer. Eso no quita que siga asadasa por el despelote que existe en Barranco a causa del transporte Metropolitano, ah? Sigo quejándome de casi todo, pero del bus no, no más, nunca más.
Para llegar al Parque de la Exposición en el Centro de Lima, me demoré 40 minutos en carro y con Woods al volante o sea que imagínate no más el conglomerado vehicular! Mi flaco llegó después porque había estado trabajando. Y llegó en 20 minutos, contando que desde su casa tuvo que chapar micro cochino para llegar a la estación que le correspondía en la Vía Expresa. Veeeeinte minutos!
Cuando salimos de Mistura, evaluamos el riesgo-beneficio que sería comprar la tarjetita vs. caminar cuadras para chapar taxi que seguro nos iba a cobrar su agosto porque la gente chusca es así y se aprovecha de cualquier situación. Decidimos ir pues, en el Metropolitano del que tan mal me habían hablado hasta hacía 4 horas que mi flaco llegó alegando que era simplemente una maravilla.
La estación central es una especie de mall. Gente buenísima está esperando que lleguen novatos como nosotros para llevarlos de la manito al mismo bus y que no se lo vayan a perder. Nos sonríen, nos atienden, nos desean las buenas noches y que sueñen con los angelitos. El bus llega y hay colita para subir, pero no importa porque hay 3 puertas de acceso y adentro no huele a pan con huevo ni a cebollas. Huele a nuevecito, a limpio, lo está además, si te sientas mostro y si no hay mil manijas para que vayas colgado y no te vayas a ir de bruces contra el suelo en caso de una frenada brusca que jamás hay porque no hay que adelantar a nadie.
No te soplas al cobrador malhumorado porque su chamba apesta que te hace sonar moneditas en la oreja para que le pagues. No te lo soplas tampoco abriendo y cerrando la puerta, ni chillando la ruta, ni apestando.
Una voz femenina con acento español te avisa con cierta anticipación la próxima parada como para que no tengas que estar mirando y mirando cosa que no se te pase el paradero. Paradero no hay tampoco, hay estación con su respectiva bienvenida, sonrisa incluida.
Así si da gusto, sin baches, sin pisa pisaaaaa, sin que estés a punto de morir porque en cualquier momento te estrellas con otro incompetente que quiere ganarle un pasajero a la ruta 2. Eso si, llegar a mi casa fue medio feo porque gracias a las protestas de algunos vecinos barranquinos tontos, las obras de la estación frente al parque de la Municipalidad están atrasadísimas y tuve que ir hasta Independencia donde recién para el bus, sola y de noche y con tanto malandrín de por medio.
Aunque ya he estado en este tipo de situaciones, en las que he tenido que hacer una carrerita hasta mi casa con la cartera bien enredada sobre mi cuerpo por esos lares y a altas horas de la noche, me ha pasado cuando era un micro corriente y asesino que no paraba donde quería bajar porque, si bien era paradero, no había pasajeros potenciales y el micro de adelante le estaba ganando. O sea que tampoco es que me sentí deshauciada, pero si medio paranóica, que en estos casos nunca está de más.
Eso si, aún repudio a Castañeda por malograr mi distrito con su proyecto pro-campaña-presidencial-2011; y bueno fuera solamente Barranco, últimamente no puedes transitar por Lima sin llegar a la casa con migraña o muy mal humor porque el tráfico está simplemente IM-PO-SI-BLE.
Conclusión: el Metropolitano RULEA y Castañeda sigue (y muy probablemente seguirá) apestando.




aquí la chola de S entrando a la estación central del Metropolitano.

5 comentarios:

- xTn! - dijo...

pero porsupestísimo, querida!!! Subí hace unos meses para visitar tu adorada distrito hace un mes aprox.

El servicio es una total revolución a lo que estamos acostumbrados. El servicio humano, excelente. El viaje, tranquilo , rapido (casi placentero si no fuera por mi agorafobia). Claro que aun hay mucho por mejorar, pero mirando siempre el vaso medio lleno.

Agrego -eso sí- que Barranco esta cambiadísimo, casi irreconocible... pero no es más que el precio del progreso sumado a la superpoblación.

Ignuz dijo...

Aloha:

Podrás amar el Metropolitano, pero a pesar de que yo lo he tomado unas cuantas veces, en realidad lo odio. No sé si se deberá a que después de tantos años tomando combis me he acostumbrado o a mi personalidad tacaña que se rehúsa a pagar 1.50 por pasaje.

Lo odio porque a pesar de beneficiar a quienes lo toman, simboliza más atraso antes que progreso. Castañeda lo utilizó de excusa para llenar la ciudad de obras, de obras y más obras. ¿Pero dónde rayos están las obras? Puedo ver unas cuantas, ¿pero eso justifica que toda la ciudad haya estado llena de baches, cercas naranjas y obreros del mismo color haciendo quién sabe qué?

Además, alguien explíqueme por qué el tren eléctrico lo están haciendo tan rápido y la pista del metropolitano demoró literalmente una eternidad.

Salute.


PD: Gracias por pasearte por el Show de Ignuz, también te colocaré en mi blogroll.

maga dijo...

Pues nunca me he subido al metropolitano pero igual lo odio. No lo odio como medio de transporte porque asumo que debe aliviar un huevo a la gente que trabaja lejos y debe viajar de cono a cono, pero DETESSSTO como nos ha cagado las calles de "arriba". Qué demonios hacemos con 300 micros más de los que ya habían? Encima son los micros de 5 metros de largo... maldito castañeda, te odiamos todos.

el conde dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Roger dijo...

:)
me caes bien.